domingo, 28 de agosto de 2011

Ella y yo, yo y ella.




Todos los domingos me escapaba con ella del frío de la rutina y nos dirigíamos a nuestro lugar, uno lleno de mucha vegetación y un cristalino río, siempre huíamos de todo aquello que pudo perjudicarnos.
ELLA Y YO, YO Y ELLA, hacíamos una especie de paréntesis alejado de la realidad en el que nos gustaba simplemente estar juntas, me di cuenta hace mucho tiempo de que ella no era a alguien a quien tenía que despreciar ni mucho menos, ella era mi amiga , aunque hubiera un silencio de por medio no era incomodo para nosotras, porque con una mirada lo sabía todo,  porque ella era la única que estaba conmigo tanto en los momentos buenos como malos, sin importar  la situación y es que hoy es uno de esos días en que me acuerdo de todo y no puedo evitar sentir esa tristeza.
Domingos. Cuando hablábamos de cosas incómodas para mí, que de aquellas ni siquiera me planteaba.
Domingos. Nos gustaba ir a pasear por  los campos en buscar de algo que llevar a la boca.
Inevitable que todo esto se borre.

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El tiempo pasa incluso para mi .


C'est finí.