lunes, 5 de septiembre de 2011

De repente veía a todas esas parejas, agarradas de la mano, ¿sabes? A todas esas personas que se querían, con sus problemas y sus discusiones diarias, se querían. Y no podía soportarlo. No podía aguantar sus risas, cómo se miraban, cómo se hablaban en un lenguaje típico de enamorados, cómo se tocaban mientras gritaban al mundo que se lo perdonarían todo. Tengo miedo de pasear un día cualquiera, perder la cabeza y gritarles a todos esos cabrones que dejen de quererse, que el amor no es para siempre, que me duelen sus historias, que paren.

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El tiempo pasa incluso para mi .


C'est finí.