sábado, 10 de septiembre de 2011

Yo me equivoqué, sí; te hice daño, sí, y me arrepiento a cada minuto de lo que hice, pero tú… tú no te quedas atrás, once inolvidables y asquerosos meses en los que no hacía más que pensar en aquel verano, en lo que pasamos, en el pedazo error que cometí, como una tonta escribiéndote un millón cartas que no tenían destinatario porque no tenía con que desahogarme, no poder hacer nada porque ocupabas uno de los dos problemas que tenía, y si, repito, uno de ellos eras tú.
Me has insultado, humillado, te has reído de mí, has hecho que gente dejase de hablarme, y aún quiero tu perdón. A esto solo lo define una palabra: masoca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El tiempo pasa incluso para mi .


C'est finí.